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lunes, 10 de enero de 2011

Ideas para debatir la universidad socialista en la UNELLEZ



Por: Francisco Hernández

Con muchos camaradas y compatriotas hemos conversado a cerca del nombre apropiado para nuestra universidad ahora que estamos asistiendo a una profundización de la revolución bolivariana. Producto de las especulaciones salieron varios nombres a la palestra, algunos de ellos fueron: Universidad intercultural “Ezequiel Zamora”, Universidad del pueblo Zamorano, Universidad socialista “Ezequiel Zamora” y la universidad del pueblo socialista”Ezequiel Zamora”. La mayoría se fue por el último nombre, aunque a mi en lo particular me parecía más interesante la universidad intercultural, dado que está explicito e implícito el diálogo de saberes que tiene que prevalecer ante la arremetida neoliberal y globalizadora la cual nos ha impuesto un pensamiento único, nos referimos al pensamiento que nos ha culturizado al estilo de la civilización occidental capitalista. Sin embargo me solidarizo con el nombre escogido por la mayoría, el cual no es excluyente a la hora de proponernos cambiar radicalmente el proyecto capitalista aún instalado en nuestras casas de estudios superiores venezolanas.

Ahora bien, esta propuesta de cambio de nombre a la UNELLEZ, como puede apreciarse, pasa por SUPRIMIR O ELIMINAR EL TÉRMINO EXPERIMENTAL, lo que nos obliga a hacer la siguiente aclaratoria: últimamente quizás por costumbre o por desconocimiento ha sido asociado la “experimentalidad”con una supuesta dependencia política-.filosófica del poder central, o lo que es lo mismo a la pérdida de su autonomía. ¡Nada más erróneo¡

A mi juicio la llamada autonomía universitaria, eso que se conquistó en 1918 bajo aquel rebelde movimiento estudiantil, bajo la reforma de Córdova, no está ni debe estar en discusión. Nos referimos más exactamente a la libertad de cátedra que consiste en la autonomía o libertad del profesor en impartir su propia metodología para la actividad docente e investigativa. Pero la autonomía de la que hablamos no puede convertir a la universidad en un Estado dentro del Estado venezolano. “De la universidad, nos decía el ché, depende el triunfo o la derrota de los pueblos. En este sentido nuestro Estado autodenominado “Revolucionario y Socialista” cometería un pecado imperdonable si sigue financiando a las universidades para que desde éstas sigan impulsando su proyecto cultural-educativo al servicio de del gran capital y de las fuerzas sociales negadoras de la liberación de nuestro pueblo.

A manera de resumen: deshacerse de la experimentalidad no implica en esencia la eliminación de la llamada autonomía, más si debería, implicar-a mi juicio- el combate al modelo educativo tecnocrático que contiene dentro de si la palabra experimental. No olvidemos que este modelo es el que se le asigna a la Unellez y todas las universidades experimentales creadas en la década del 70, justo cuando el pais ensayaba la política desarrollista que ya se había aplicado tempranamente en Chile y Brasil, nos referimos a la “industrialización sustitutiva”, la cual requería del capital humano con excelencia académica para sus propósitos rentistas y de reproducción de capitales de los grandes grupos oligopólicos.

Una vez hecho la anterior aclaratoria nos queda libre el camino para fumigar y hacer desaparecer el término experimental, término que, dicho sea de paso, hoy resulta ocioso, y no sólo eso sino contraprudecente para un país en revolución como el nuestro, que todo indica que la marcha ascendente hacia el socialismo no es mero capricho ni una simple quimera, sino una realidad que ha vencido a la ficción de quienes han intentado volver al pasado.

Por todo el razonamiento arriba expuesto, es que un grupo de docentes y camaradas sostenemos la idea de cambiar el nombre de la Universidad Experimental de los llanos occidentales “Ezequiel Zamora” (UNELLEZ) por el de Universidad del Pueblo Socialista “Ezequiel Zamora”(UPSEZ). Las recientes autoridades nombradas y por nombrar tienen la palabra para que esta iniciativa sea elevada a las instancias correspondientes y necesarias para que sea debatida.

*Docente investigador UNELLEZ.

¿Por que crear una universidad socialista?


Por: Hector Muñoz Garrido

Últimamente, he venido escuchando con mucha reiteración el hecho de que el socialismo se aprende en la practica, pero entonces si esto es así, donde dejamos las palabras de Lenin el cual decía que: “Sin teoría revolucionaria, no hay practica revolucionaria”, no desprecio la sabiduría del pueblo, ni mucho menos crear tecnocracia, pero es necesario el estudio en equilibrio, entre lo formal y lo practico.

El estudio de la realidad es fundamental, pero sin una guía revolucionaria, socialista es fatal, por ello. Es necesaria la creación de una universidad formal o escuela de cuadros, donde se practique las diferentes teorías económicas, donde se discuta el socialismo, una institución que así como, se discute en las diferentes casas de estudio las Teorías Neoliberales, aquí hablemos un lenguaje Revolucionario. Marx, Trotsky, Lenin, Gramshi, Rosa Luxemburgo, Bolívar, Zamora, Rodríguez, Mariátegui, entre muchos otros, también debemos discutir los personeros de la derecha, revisionistas, anarcoides, Taylor, keynes, pero siempre los revolucionarios deben ser nuestros principales protagonistas. Tal como Marx en sus manuscritos Filosóficos y económicos desmonto a los pensadores clásicos liberales como Adam Smith y David Ricardo, estudiemos el desmontaje del Capitalismo.
En esta universidad tiene que crear conciencia del deber social, se debe enseñar al alumnado a tomar responsablemente la hegemonía de los medios de producción. Sin vicios, ni torceduras, donde existe un debate abierto, en el cual, el pensamiento de Ludovico Silva sea nuestra guía.
Esta universidad o escuela debe tener un pensum formal, además, de profesores de alta calidad teórica practica de convicción ideológica. En ella las pasantias se harían en los consejos comunales, madres del Barrio, formando consejos de trabajadores, ayudando a las personas en las zonas populares, donde la bandera del alumnado sea el trabajo voluntario conciente.
Todo esto con la finalidad de crear un hombre nuevo, tener una practica revolucionaria y así dejar la improvisación, dejar de un lado el pragmatismo producto de una falsa ideología revolucionaria, evitar dejar todo en manos del reformismo.

Con un pueblo conciente, políticamente e ideológicamente bien formado, maduro como el venezolano, la conciencia social alcanzaría la capacidad de poder diferenciar a los reformistas y así poder consolidar el proceso de transformación revolucionario, eliminado los peligros de toda revolución. Chávez esta gritando por consolidar y garantizar la permanencia de la revolución, creo que esta es una vía posible.
La formación de cuadros, es garantía de la permanencia de la revolución.

Chávez es socialismo.

Patria Socialista o muerte.

Hacia el establecimiento de una universidad socialista.

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¿Universidades socialistas?


Sigfrido Lanz Delgado

Las universidades son sustantivamente centros de estudios, lugares para la generación e intercambio de saberes. En ellas, docentes y estudiantes se reúnen alrededor de la preocupación por saber más acerca del mundo, recrear los conocimientos ya existentes, refutar unos, inventar otros. A los docentes corresponde producir esos saberes y a los estudiantes aprenderlos; y además, ambos se reúnen en los espacios correspondientes a los fines de que ocurra eso que tradicionalmente se ha llamado proceso de enseñanza-aprendizaje. El resto de las personas que laboran en la universidad apoyan el cumplimiento de aquella tarea, ayudan a la concreción de tan noble fin. Tal es la razón de ser de la institución universitaria. Esto significa que a la universidad no debe confundírsela entonces con una iglesia, con una fábrica, con un partido político, con una institución bancaria, con un fundo ganadero, con una hacienda agrícola, con una empresa comercial, pues ninguna de estas instituciones cumplen la misión de la institución universitaria.

La universidad no es iglesia porque ella no adoctrina a sus miembros, aquí no hay fe que se siga ni sacerdotes que vigilen el cumplimiento de las disposiciones doctrinarias; tampoco es partido político porque en la misma sus miembros no militan en una organización de este tipo, no se acoplan a unos estatutos cuyo cumplimiento es obligatorio, ni mucho menos obedecen ciegamente a los mandatos de unos líderes; tampoco es fábrica, comercio o fundo, donde se produzcan bienes materiales, utensilios, cosas. Ni siquiera su razón de ser es la titulación de profesionales, la preparación para el trabajo, la formación de mano de obra, como parece creerse en los últimos tiempos. Esto último lo hacen los institutos de adiestramiento, como los politécnicos, El INCE, por ejemplo, pero no la Universidad, lo que no niega que a los estudiantes universitarios se les otorgue su correspondiente título profesional al concluir un determinado tiempo de estudios, pero este título se les da porque en la Universidad han adquirido formación, saber, conocimiento, no destrezas, competencias o pericias. Esto es técnica, capacidad para hacer, habilidad para fabricar; aquello es comprensión, inteligencia, sabiduría.

La universidad así pensada está abierta a todas las corrientes del pensamiento; no asumen sus miembros un único modelo pedagógico, un mismo método investigativo, una idéntica corriente teórica, una epistemología uniforme, una misma filosofía. Es que la universidad está reñida con la mismidad. Por esto es una aberración intentar ponerla al servicio de un determinado gobierno, de un partido, de una ideología, de una iglesia, de unos empresarios, en fin, de una sola y misma opción. Cuando esto sucede la universidad se descaracteriza y pierde su sentido, se deforma y convierte en otra cosa distinta a lo que debe ser.

 Precisamente por haber sufrido tal parcialización a favor de un pensamiento político de tipo reaccionario, por haberse colocado a la orden de los intereses empresariales, por defender predominantemente el recetario neoliberal, por entregarse preferentemente a los sectores sociales con mayor poder económico en el país, por distanciarse de los intereses nacionales diversos y por alejarse de las mayorías venezolanas necesitadas de educación, es que nuestras universidades, llámese UCV, ULA, LUZ, UDO, USB, UNEG, etc., perdieron el prestigio académico que anteriormente tenían e igualmente perdieron el respeto tanto de la población mayoritaria del país como del gobierno nacional que ahora las trata con desdén, con descortesía y menosprecio; se dejaron conquistar sus docentes y estudiantes por el totalitarismo, esto es, por un pensamiento que convierte la totalidad en unidad, la diversidad en unicidad, la pluralidad en mismidad, el todo en lo único; dejaron de ser entonces tales instituciones, lugar para el encuentro de lo universal, sitio para la creatividad multiforme, instancia para la confrontación con los otros; dejaron de ser Universidades para convertirse en simples fábricas de profesionales, profesionales a los cuales además deben añadirse unos aprendizajes políticos reaccionarios, pues en esas instituciones recibieron un adoctrinamiento de este tenor.

Por lo dicho hasta aquí es que no logro asimilar con facilidad eso, expuesto por el Ministro de Educación Universitaria venezolano, profesor Edgardo Ramírez, de convertir las universidades del país en instituciones socialistas. Me parece que eso es hacer lo mismo anterior echando mano de otro justificativo. Es el mismo proyecto de la mismidad, llamado ahora de otra manera, eso es entubar mediante una imposición doctrinaria la acción universitaria. Por lo demás, esas universidades socialistas, serán ¿leninistas? ¿maoístas? ¿guevaristas? ¿marxistas estructuralistas? Estoy muy confundido ciudadano ministro, por eso le extiendo las preguntas siguientes ¿Cómo hará usted para hacer que los docentes y estudiantes que no comulgan con el socialismo se pasen a la izquierda y reconviertan las instituciones a las que pertenecen? ¿Y si se niegan a ejecutar esa reconversión, qué ocurrirá con estas? ¿Tal planteamiento suyo no le da argumentos a la derecha política para atrincherarse en las universidades donde ejercen control, pues si es pertinente una universidad socialista también lo es una neoliberal? Y éstas otras preguntas más terrestres ¿Qué se propone el gobierno nacional con ese achicamiento de los sueldos de los profesores universitarios? ¿Ese maltrato económico a los profesores y sus familiares rinde algún beneficio político al gobierno actual? ¿Es que el socialismo supone para los educadores salarios miserables? ¿Por qué una sola persona, es decir el presidente, decide cuanto y cuando debe incrementarse el sueldo de los docentes universitarios?. Finalmente una precisión. Todas estas dudas no ponen en cuestionamiento los logros alcanzados por el gobierno nacional en materia educativa; las misiones educativas son programas extraordinariamente nobles, infinitamente justos. De manera que no deben confundirse nuestras dudas críticas, las cuales apuntan más bien a señalar, con respecto a las universidades del país, que la política seguida por el actual gobierno venezolano es sencillamente catastrófica.